lunes, 27 de agosto de 2007

¿Para quién canto yo entonces?

Hoy fue un día distinto... Fue un gran día...
Bueno debido a el caos y la confusión que ocasionó la "Bagualita de Felipe", voy a explicar otra pieza del rompecabezas que se arma para entenderla. La historia estaba escrita para contar una historia real. Además estaba dirigida a una persona específica. Esta persona, la primera parte de la historia ya la sabe, no era necesario contársela. Así que suplanté esa información por la metáfora. Y le conté la parte que no sabía. Nada más. Nada de moralejas ni nada... ¿Si Marco?
Una noticia: Falta una semana no más para mi cumpleaños. ¡Viva! ZICHE
Hoy la verdad que no vengo con ninguna idea para escribir. Tengo 3 anotadas pero las leí y dije "Naa, hoy no". Así que les voy a contar las razones por las que escribo. Hay una que descubrí gracias a Cecilia Ábrigo. Si, le estaba contando unas cosas y me di cuenta. Bueno pero hay más de una razón. En este momento sé 3. Ojalá que cuando este escribiendo descubra más.
Una última cosa antes de presentar mi mundo, estoy recibiendo varias críticas (Reitero: No hagan tabú de esta palabra) y estoy muy contento. De lo bueno y de lo malo. Eso.
Por 6º vez, este es mi mundo.



¿Para quién canto yo entonces?



El 4 de julio, día de la Independencia del país Des-Independizador, retomé la escritura. Digo "Retomé" porque no es la primera vez que escribo, y no me refiero a la acción de escribir, siendo así escribo desde hace 12 años creo, pero me refiero a la producción de textos con un sentido diferente.
Anteriormente recuerdo haber hecho las siguientes escrituras:
Cuando leí Harry Potter 1, tenía 10 años e intenté hacer una especie de plagio, pero ocurría en una ciudad bajo el mar, ciudad Atlántida, en un mundo de tritones y sirenas. Nadie nunca leerá esto porque está destruido. A causa de que siendo buen lector notaba que era un mal escritor.
Escribí "Nocturnal Shine", la primera canción que terminé. Esta canción no salió de mi mente, la verdad vino a mi. Un día apareció en mi mente la letra, le puse 3 acordes y la escribí. Azarosamente llegó a mí en inglés. Pocos tuvieron la suerte o desgracia de oírla porque me da mucha vergüenza. Es digamos... Cursi.
Escribí otra canción que no le puse nombre. Sentí que le faltaba un toque femenino y le pedí a una amiga que escriba una estrofa... Bueno aún la espero. Esta canción si salió de mi, y aunque es un poco cursi también, me gusta.
Empecé una obra de teatro cómica sobre dos amigos que se llamaban Juan y Cruz, pero nuevamente mi instinto de lector me dijo que iba por el mal camino. Y murió.
Por la misma razón eliminé los rastros de "Rey de leyes" una obra que estaba escribiendo como si fuera el guión de una película, dando detalles de las tomas, los efectos y todo. Tenía una trama interesante, profunda y compleja. Pero la encontré revelando mucho mi inconsciente y tuvo que irse.
Tuve miles de intentos fallidos de escribir poesía, pero la rima no es lo mío. "A veces vuelo" fue el poema que casi llegó a completarse, que por más de parecer muy fumado hablaba de cuando uno separa mente y cuerpo y vuela a otro lado con la imaginación o lo que sea.
El gran problema es que, comprobado por muchos conocidos, todo lo que creo, me guste o no, lo destruyo. ¿Quién sabe por qué? Algún psicólogo tal vez sepa explicar. No creo que sea algo bueno, pero soy así.
Retomando, el 4 de julio, fue el primer día en el que escribí algo y no destruí. Tal vez sea la etapa de mi vida en la que estoy, pero me gusta lo que escribo, y no me da ganas de destruirlo, así que me dejo llevar. Escribí lo que me asombra en mi fotolog. Que reescribiré pronto acá.
Ahora mismo estoy escribiendo 4 cosas:
1-Un artículo que cuenta la historia de Vicente y Esteban Vázquez Alonso.
2-Una canción a pedido de el P.A.C para el P.A.C.
3-"El túnel" de Sábato, desde María. (Creo que varios me odian ahora)
4-Mi blog. =)
Pero me desvié mucho ya, ahora empiezo con las razones.
1- La razón que descubrí gracias a Cecilia es la siguiente: Escribo porque cuando pongo mis pensamientos en palabras, ya no son solo pensamientos. Son letras. Pasan a ser cosas definidas con existencia física. Lo que me ayuda de gran manera. Entiendanlo como si sus mentes fueran un mundo abstracto, complejo e inentendible. La forma de aclararlo, simplificarlo, y entenderlo, y más que nada organizarlo que yo encontré, es escribiendo. De esta manera encontré un mundo aún más grande en mí. Encontré cosas que no sabía que estaban. Como cuando uno ordena su cuarto.
2-En mi fotolog, creo que acá dije una vez en un comentario, dije que escribo para mi, no para los demás. Esto es que escribo porque me gusta, me llena. Además yo reflexioné lo siguiente: ¿Quién es la persona con la que voy a estar más tiempo en toda mi vida? Yo mismo. Así que si no me llevo bien conmigo mismo me suicido mañana. Otras razones, como algunos pocos saben, es que llevo una soledad en mi mochila, y de alguna manera debo sobrellevarla, y es hablando conmigo; Escribiendo. Mi monólogo es mi texto.
3-Escribo a modo de entrenamiento, como dije en la introducción de la bagualita, estoy buscando mi estilo. Lo busco porque quiero ser escritor. Si si. Les guste o no. Aparte de profesor de lengua y literatura, quiero ser escritor.
4-Si bien escribo para mí, lo hago para encontrarme en los demás. Esto es raro, pero no tanto. Cuando alguien me dice "Tal cual", "Me pasa lo mismo", me encuentro en el otro. Porque si esto que leen soy yo en mi más puro estado, si otro siento lo mismo tenemos algo en común.
5-Escribo por la crítica negativa. La vedad es que hay un pequeño circulo de lectores habituales a los que les agradezco sumamente su leída. Pero yo quiero, como casi siempre, ver que el otro no le gusta. Me causa variadas sensaciones pensar lo que un Anti-GJ piensa de mi luego de leer mi primero texto. Me gusta saber que hay gente que en algún lado dice "Mirá las boludeces que dice este forro". (Por supuesto que me hace bien las buenas críticas constructivas).
6-En la baguala usé mi escritura como medio de comunicación. No lo tenía planeado, pero tenía la certeza de que mi bloqueado interlocutor me leería.
7-Escribo porque pocos lo hacen. Y ahí de nuevo yo con mi manía de ser original.
Bueno ya son muchas razones. Jajaja. Me cebé. Hoy tuve 4 pruebas y estoy limado.

Según Hernán somos unos burgueses irrespetuosos, pelotudos e idiotas. Genial. La próxima que no nos rompa la puerta recién arreglada.

"¿Para quién canto yo entonces? Si los humildes nunca me entienden. [...] Si los que saben no necesitan que les enseñe. [...] Yo canto para esa gente porque también soy uno de ellos."

Wally

miércoles, 22 de agosto de 2007

Bagualita de Felipe

Hola. ¿Qué tal? Este cuento es una narración basada en hechos verídicos. Sisi. Muy reales. Tal vez influidos por la subjetividad del narrador, tal vez no. Está un poco... "Encriptado", por supuesto, si no me aburriría.
La realidad y la ficción se mezclan todo el tiempo. Ustedes dirán cual es cual. En una parte se rompe la fantasía por completo y aflora la pura realidad. Se nota por los hechos y el vocabulario...
Quiero aclarar algo... Jajaja. Bah o sea algo más técnico... Emm nada como algunos saben y otro ahora se enteran, yo nunca escribí y nada si les parece que cambia mucho mi forma de escribir, o que los temas son raros, o lo que sea, es porque todavía me estoy definiendo bien. No elegí nada, ni pienso elegir. Quiero encontrar. Encontrar mi manera de escribir.
Bueh... Este es mi mundo.



Bagualita de Felipe


Felipe era un obrero. Se pasaba 14 horas al día haciendo viviendas. Grandes construcciones en las que daba ganas habitar. Aunque les parezca raro, él amaba su trabajo de obrero; Cada ladrillo que ponía, lo ponía con el corazón. Porque sabía que estas casas las habitarían sus personas queridas. Él no tenía casa propia, habitaba temporalmente en las casas de los demás. Casas que el mismo había construido, así que de alguna manera si eran suyas. Sabía que siempre encontraría lugar en sus casas. O al menos eso creía.
Felipe era nuevo en la compañía constructora, estaba a prueba todavía y si lo tomaban efectivo recibiría una mayor recompensa por su trabajo. Su jefe, un hombre que actuaba por la razón y olvidaba al corazón, veía el gran trabajo de Felipe. Decidió contratarlo efectivamente. Lo que volvió increíblemente feliz al joven obrero. Siempre que había un trabajo importante, lo mandaban, pues el jefe confiaba en él. Fue ascendiendo puestos en el trabajo. Llegó a ser maestro mayor de obra, luego de ser supervisor y capataz. Siempre estaba entre los obreros ayudando a construir y todo.
Pero un día el jefe se acostumbró a Felipe y ya no valoraba tanto su trabajo. Lo que hizo disminuir la calidad de su trabajo bastante. Su mansiones comenzaron a caerse a pedazos por malas infraestructuras. Olvidaba todo el tiempo cosas básicas como cómo preparar cemento. Todas sus viviendas eran o estaban en camino a ser chozas. Solo resistían unas pocas que habían sido construídas con ayuda de los que lego las iban a habitar. Pero las que se caían causaban la cólera de sus residentes, y por consiguiente las consecuencias cayeron en Felipe: Algunos días dormía en las calles porque le negaban la entrada a algunos lugares.
El jefe se enojó con Felipe. Aún así reconoció que siempre fue un buen empleado así que decidió asignarle una tarea distinta. El jefe planeaba decírselo apenas llegara al otro día. Al amanecer, cuando los constructores debían llegar, Felipe se acercaba al terreno en el que trabajaban ahora. Cuando el jefe daba las órdenes generales del día Felipe advirtió que su usual puesto había sido ocupado por otra persona. Cuando escuchó su nombre y la tarea asignada se sintió altamente infeliz.
Felipe era constructor, pero ese día le tocó demoler.
Nunca había hecho esto antes. Lo ponía nervioso la idea de demoler sus casas, pero se daba cuenta que aquella mansión, alguna vez esplendorosa, estaba en un estado terrible. Así que sabía que debía demolerla. Estaba decidido. Subió a la máquina y se dio cuenta que no tenía casco. No se preocupó porque no pensó que fuera peligroso estando dentro de la máquina.
Entonces comenzó su trabajo. Le fue muy difícil. Y en los primeros impactos con la bola de demolición la morada permanecía inmutable. Hasta que comenzó a rajarse. Y en el impacto Nº 6 la casa cedió... Al menos una parte de ella. Desafortunadamente los escombros volaron por todos lados y lo golpearon en la cabeza.
Quedó muy confundido por el golpe. Tanto que el jefe le dio el resto del día libre. Felipe pidió que otro terminara su trabajo, pero el jefe vio que la mansión era ahora una pila de nada. Y que las pocas paredes que quedaban en pie se caerían solas y que al día siguiente usarían los escombros para una nueva construcción. De la cual estarían a cargo los antiguos residentes de esa casa. Él no intervendría.
Confundido por el golpe y por lo que acababa de hacer: Demoler a su propia construcción, le lloró a Dios por ayuda, este de alguna manera ayudó, pero de todas maneras decidió que era mejor. Luego emprendió el regreso a la casa donde vivía en ese momento. No comprendía totalmente lo que sucedía al rededor. Así que no recordaba como volver allí. Entonces pidió instrucciones y le dijeron que se tome el 60 y le señalaron una esquina con una parada.
Siguiendo las instrucciones, subió al colectivo. Estaba tranquilo. Tendría tiempo de descansar ahora. El problema no fue problema hasta que fue consciente de la situación. Una mujer subió al colectivo y pidió 0,75 hasta Constitución. Lo que activó las confundidas neuronas de Felipe, pues Constitución quedaba precisamente en la dirección opuesta a la que tendría que ir. Entonces tocó el timbre del bondi, y bajó. La lluvia continuaba. Era una lluvia tranquila, no mojaba si uno se movía. Entonces vio alrededor y notó que no tenía idea dónde estaba. Estaba perdido. Pero tenía la mínima idea de dónde estaba. Había pasado el Puente Saavedra antes de bajar. Así que tenía idea de como volver. Pero ya no tenía monedas para otro colectivo, no había o se veía ningún negocio cercano. Recordó la casa demolida y la angustia de estar perdido lo venció; La lluvia corrió por su rostro y sos ojos bañaron esa lluvia. Vio su falta de opciones y solo supo correr, corrió y corrió en la oscuridad de esa zona desconocida. Un hombre le preguntó algo sobre una calle, pero él sabía menos que el hombre. Corrió más fuerte. Pasó por un lugar dónde una mina y un tipo se estaban porreando. Tuvo miedo y aceleró. Finalmente encontró un negocio abierto: Una veterinaria. Tocó timbre y le pidió al hombre que pida un remis a ese lugar. El hombre dijo que no, y sugirió que se tome el 60. Realmente no quería volver al 60, pero no vio otra salida. Como no tenía monedas le pidió cambio al veterinario. "No tengo, esto es una veterinaria". No espero más y dejó al hombre hablando solo. Corrió de nuevo, la lluvia lo obligaba. Llegó a una avenida muy poco poblada. Rogó que una remiseria se apareciera y a la cuadra la encontró, junto con 1 hora de demora. Siguió, ya caminando, hasta dar con esta bendita parada de 343. De nuevo no tenía monedas y fue a un quisco de estación de servicio donde compró una coca y unos Tic-Tac, un Tic-Tac tiene menos que dos calorías. Se tomó el 343 y finalmente llegó a la casa donde se quedaba en ese momento. Había gente reunida allí, el dueño de la casa estaba celebrando el día que dejó de ser un nonato.

"Aqui termina mi relato y comienza vuestra imaginación, de modo que adiós."

Wally

viernes, 17 de agosto de 2007

Los Invisibles

Hoy se viene algo más corto que lo anterior...

Bueno este... Emmm... No me acuerdo cómo se llama... Creo que prosa poética.... Algo así...
Bueno esta GARFITULAYA que escribí acá salió de un sentimiento mío. Nada... Ahora me abrí de verdad, esto en realidad me expone. Es un cuentito capaz también...
Bueno voy a darles una consigna para este blogsteo (?), aunque se que cada uno es libre de hacer lo que se le plazca en este mundo de la Internet, les voy a pedir que los que realmente entiendan de lo que hablo, aunque sea un poco, comenten anónimamente. No pongan nada que los muestre ni revele su identidad. Sean invisibles, pero esta vez controlen su invisibilidad. Y si no me firma nadie porque nadie entendió, y bueh. Seré invisible una vez más.
Este es mi mundo.


Los invisibles




Todos los hombres somos capaces de volvernos invisibles. Desaparecer el cuerpo. Ser inaudibles. Ser ignorados.
Tenemos este sensacional super poder, pero no lo sabemos controlar. Parecería que perder nuestras sombras nos haría felices; Podríamos asustar, entrar a lugar prohibidos, espiar, chusmear, ir desnudos, insultar, interrumpir, o lo que sea, y nadie lo notaría ni nos oiría, pues somos imperceptibles. Indetectables por los sentidos humanos. Tal vez hasta escapamos de nuestros defectos físicos.
Pero todo tiene sus pro y sus contra (Cuando encuentren el pro diganme). Lo malo de este poder que poseemos es que nadie decide volverse invisible. Así es, la mutación llega sola, pero no hay que desesperar; Todos nos volvemos invisibles alguna vez. Y a veces muchas veces. Pero siempre tenemos nuestros 15 minutos de fama, o todo lo contrario. Sería bueno controlarlo, y créanme, luego de probarlo la primera vez, no habría segunda. Ser invisible es muy difícil. Requiere una fuerza mental desmesurada, o el poder te puede absorber y te quedarías así para siempre. Muchos no resisten. Y sin querer se quedan en aquel mundo vacío y silencioso, hasta llegan a disfrutarlo. Aunque no se si "disfrutar" signfique lo mismo en el mundo de los invisibles.
Pero les voy a revelar la clave de la invisibilidad: El poder no funciona en uno, funcione en y por los otros. Los otros, generosamente y sin dudarlo, te vuelven invisible. Te desaparecen. Y es ese momento que deciden los demás, en el que te volvés invisible, y no sabés cuando ni como vas a volver a la normalidad. Ellos tampoco saben. Solo pueden hacer las cosas, no deshacerlas. Solo que en este caso es al revés: Solo pueden deshacer las cosas, no hacerlas.
De cualquier manera, cuando no sos invisible tenés dos opciones:

La primera es ser uno de ellos, usar tu poder. Desaparecer a el otro. U otros. Experimentar la magia de la transformación. Ver, o no ver, a tu creación.

Y la segunda, es ser un buscador.



Termino acá por falta de datos.




Wally


Esta es la parte invisible del relato... No se si alguien la va a encontrar.

Si estás leyendo esto sos un buscador.

O más bien un encontrador.

Seguí encontrando, buscador.

Anónimo.


Viví tu interioridad